Decir que no: 4 Técnicas para aprender a decir que no 

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¿Cuántas veces has acabado yendo a una cena a la que no querías ir? o ¿haciéndole un favor a alguien cuando realmente no te venía bien? o ¿aceptando esa nueva tarjeta o tarifa de cualquier cosa que te han vendido por teléfono cuando en realidad no la necesitas? Éstas y otras situaciones se suelen dar por no haber dicho ‘no’ a tiempo, y es que nos cuesta mucho decir ‘no’ a lo que nos piden los demás. 

Generalmente, queremos evitar el conflicto o la persona que nos invita es tan insistente que no sabemos cómo reaccionar y acabamos aceptando cosas que no queremos hacer. Unas veces nos da miedo el qué dirán si no acudimos a ese evento y otras, incluso nos podemos sentir egoístas por no ayudar a un compañero que tiene exceso de trabajo. Ocurre que después, si aceptamos, nos sentimos mal pensando para qué habremos aceptado y nos prometemos que a la próxima no vamos a ceder. En todas estas situaciones, acabamos priorizando las necesidades de los demás sobre las nuestras y eso nos acaba pasando factura. 

Por eso, es tan importante aprender a decir no, porque en ese momento estaremos poniendo límites y respetándonos a nosotros mismos, siendo fieles a lo que pensamos y no dejándonos manipular por los demás. 

Es importante aprender a decir no, porque en ese momento estaremos poniendo límites y respetándonos a nosotros mismos, siendo fieles a lo que pensamos y no dejándonos manipular por los demás. 

Para ello hay varias técnicas muy fáciles de usar, que requieren práctica. La regla de oro -que vale para todas- es no dar explicaciones. Si lo que quieres es decir no, cuanto más breve sea la respuesta, mejor. 

Técnicas para decir que no: 

Técnica del disco rayado 

Consiste en repetir todo el rato exactamente lo mismo. Esta técnica viene muy bien para personas quieren venderte algo que tú no necesitas. Ellos insistirán bastante y te preguntarán muchas cosas, pero tú solo tienes que responder: no me interesa, gracias. Añade siempre ‘gracias’, la educación no hay que perderla. 

-Hola, ¿quieres tener la nueva tarjeta de la tienda de ropa xxx? 
-No gracias, no me interesa. 

-¿Compras mucho en esta tienda? Esta tarjeta ¡tiene muchas ventajas! 
-Ya, muchas gracias, no me interesa. 

-¿Por qué? ¿No quieres las ventajas? 
-No, no me interesan, gracias. 

Es bastante ridículo e incómodo, por lo que a las pocas preguntas suelen dejar de insistir ya que saben que no van a sacarte información. Nunca dudes ni des ninguna información sobre por qué no lo quieres, si compras o no en esa tienda o cualquier cosa que te pregunten. Si lo haces, la conversación será eterna. 

Inconveniente: no la puedes usar cuando un compañero te pide que le ayudes en el trabajo o si tu pareja te pide un favor, porque te ganarías algún que otro problema.

Técnica del banco de niebla 

Consiste en darle la razón a la persona que te está pidiendo el favor o que te está invitando a un evento, para añadir que no puedes hacerlo. 

-¡Hola! ¿Me puedes ayudar a preparar la reunión que tengo el lunes? 
-Hola, no puedo lo siento. Estoy muy agobiada. 
-Uy, pero si no tienes mucho trabajo ¿Qué tienes que hacer? Te agobias en un vaso de agua. 
-Pues sí, me agobio en seguida así que no te puedo ayudar. 

Al aceptar las críticas que te hacen, tu interlocutor se quedará sin argumentos y te dejarán tranquilo. También sirve cuando nuestro interlocutor es agresivo e insistente: 

-Te ofrecemos esta nueva tarifa si te cambias a nuestra compañía, que es más barata que tu tarifa actual. 
-No gracias, no la quiero. 
-Pues no es muy inteligente pagar más si puedes pagar menos, ¿no? 
-Pues a lo mejor soy poco inteligente, no lo sé, pero no la quiero. 

Nunca te enfades, discutas y des explicaciones de, por ejemplo, por qué te agobias. A veces cuesta, pero simplemente acepta que la otra persona piense eso. De hecho, a lo mejor hasta tiene razón y te agobias con cualquier cosa, y ¡no pasa nada por hacerlo! 

Técnica del aplazamiento 

Consiste en que cuando te pidan algo y no sepas exactamente si puedes hacerlo, en vez de decir un si rápido, simplemente aplaza la respuesta. 

-¿Quedamos mañana para cenar? 
-Ahora no te puedo contestar, miro mi agenda y te digo algo. 

Esto te dará tiempo a valorar si realmente puedes hacer lo que te están pidiendo o si te resulta un esfuerzo muy grande. Además, permite que la otra persona contemple la posibilidad de que tú no puedas y vaya pensando en otras opciones. 

Nunca te sientas comprometido a aceptar. Si cuando les digas que no puedes acceder insisten mucho, puedes usar alguna de las técnicas anteriores. 

Si intentas utilizarlas, te darás cuenta de que al principio pueden costar un poco. Es normal, sin embargo, cuanto más las uses y veas lo efectivas que son, mejor te saldrán. 

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