Conecta con el momento presente a través de la meditación 

mujer meditando dentro de una habitación

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Muchas veces, el ritmo de nuestra vida diaria, nos hace perder la perspectiva y olvidarnos de nuestra propia identidad y propósitos. Con esta técnica de meditación, te ayudamos a reconectar con el aquí y el ahora, tan importante para una buena salud mental.

Mindfulness avanzado por la psicóloga Victoria Fernández.

Meditación para reconectar con el momento presente. Vamos a empezar con esta práctica de mindfulness que nos ayude a reconectar con el momento presente, con el aquí y el ahora.

Empieza por sentarte en una postura cómoda. Deja que tu cuerpo se relaje en la silla o en el sillón, pero mantén una actitud atenta, una actitud abierta. Apoya los pies en el suelo y cierra los ojos.

Empieza tomando unas respiraciones más profundas, que te van a ayudar a estabilizar la mente y el cuerpo, y observa las sensaciones que crea la entrada y salida del aire. Inhala, registra esa sensación de entrada del aire, exhala, y se consciente de esa salida poco a poco. Y una última vez…

Deja que la respiración vuelva de nuevo a la normalidad, y reflexiona un poco sobre tu intención de estar hoy aquí y ahora realizando esta meditación.

Quiero que realices ahora un escaneo, desde los pies a la cabeza, e intenta relajar aquellas partes de tu cuerpo en las que sientas algún tipo de tensión. Suaviza la cara, la frente, el ceño, deja caer los hombros. Mira a ver si puedes relajar estas zonas sin forzar.

Centra ahora tu atención en el ancla que prefieras, puede que sean las sensaciones de la respiración, puede que sea alguna sensación física en el cuerpo. Lleva tu atención a ese ancla y deja que repose. Sin hacer esfuerzo, únicamente dirige esa atención a ese ancla, y deje que repose en tu atención.

A continuación, voy a dar una instrucción para que explores como surgen los pensamientos. Trae a tu mente los zapatos, y centra tu atención en ellos. Seguramente haya surgido una imagen en tu cerebro y quizás al cabo de unos segundos tu mente haya dejado de pensar en esos zapatos. Ahora quiero que traigas a tu mente la dirección de la casa donde vives, y pon ahí tu atención. Esta vez el pensamiento ha podido surgir de distintas formas, bien una imagen de tu casa, o el número de tu calle, y quizás al igual que con los zapatos, al cabo de un rato la mente ha dejado de pensar en tu dirección y ha saltado a cualquier otro pensamiento. Y el caso es que nuestra mente no está diseñada para pensar mucho rato en un mismo pensamiento, y antes o después otro va a aparecer. Mira a ver si eres capaz de ver el momento en el que uno surge, en el que un pensamiento aparece. Esto puede ser complicado, porque en el momento que nos damos cuenta, ya estamos metidos en el pensamiento por completo, pero inténtalo, y en la medida de los posible, cuando te des cuenta de que ha aparecido ese pensamiento, de que tu atención ha sido secuestrada por ese pensamiento, identifícalo y nómbralo con una palabra. Quizás puedes decir recuerdo, recuerdo o preocupación, preocupación, algo sencillo, y si te distrae para encontrar esa palabra, simplemente identifícalo pensando, pensando, y seguidamente, con amabilidad, vuelve a llevar tu atención al ancla que estás utilizando, hasta que surja otro pensamiento. Vamos a dejar un rato de silencio para que puedas seguir practicando.

Observa con curiosidad como al igual que las nubes, los pensamientos van y vienen, a su ritmo. Como algunos son más oscuros y amenazantes, mientras que otros son más claros y más ligeros, que nos recuerda que ese cielo azul…, ese cielo azul siempre está ahí, detrás de esas nubes, al igual que tu consciencia capaz de observar el ir y venir de esos pensamientos, y cada vez que te das cuenta que tu mente se ha distraído, nombra el tipo de pensamiento y vuelve a dirigir el ancla que estás utilizando, con paciencia, con amabilidad.

¡Esto es la práctica de hoy!

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